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Entrevista: Juan Serrano de La No Ficción

El podcast en nuestro idioma tiene hoy un gran desarrollo en Colombia, con producciones muy variadas y de alta calidad. La No Ficción es una productora de podcasts periodísticos con base en Bogotá. Vienen desarrollando algunos de los proyectos más interesantes de estos años: El Topo, un podcast de entrevistas profundas, y Un periódico de ayer, una serie sobre historias personales atravesadas por hechos del pasado. También produjeron una investigación ganadora del premio Simón Bolívar 2019: La desaparición del Padre Gallego, sobre un sacerdote colombiano desaparecido en Panamá.

Un periódico de ayer se lanzó entre junio y agosto de 2020, cuenta con 10 episodios de entre 30 y 60 minutos. También tiene un episodio especial sobre la producción del podcast, que repasa entretelones de la realización. Para conocer en profundidad el proyecto entrevisté a Juan Serrano, fundador y productor ejecutivo de La No Ficción y voz narradora de Un periódico de ayer.


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El lema de Un periódico de ayer es “un podcast dedicado a explorar el peso de la historia y el pasado en las vidas privadas”: ¿Cómo llegaron a esa idea?

Juan Serrano: Para llegar a esa idea hay dos antecedentes que vale la pena mencionar, son dos podcasts previos que produje en La No Ficción. Muy al comienzo, en los primeros meses del proyecto en 2018, una serie basada en la historia de un espía sovietico, que trabajaba en la embajada de la Unión Soviética aquí en Bogotá, que la CIA reclutó para espiar para ellos. Es una historia alucinante, que encontré en un libro de un periodista investigativo. Producir esa historia me llevó a hablar con la hija de ese espía: él, durante el tiempo que estuvo acá viviendo en Bogotá, tuvo un romance con una mujer española y tuvo una hija. Una hija que nunca llegó a conocer a su padre pero que lleva buena parte de su vida juntando las piezas, tratando de indagar sobre el lado paterno de su familia. Con esa historia yo sentía que la Guerra Fría todavía dejaba un rastro en esa vida si bien era un capítulo clausurado de la historia política del mundo. Esa Historia (en mayúscula) seguía estando presente en la vida de una mujer española que buscaba o juntaba las piezas de la identidad de su padre. Esa creo que fue la semilla, fue decir “la historia no está muerta”.

Luego vino la producción de algo más ambicioso que fue una serie de 11 episodios sobre un sacerdote colombiano que desapareció en Panamá durante la dictadura militar de ese país, más exactamente en el año 1971. Al investigar esa historia terminé entrando en contacto muy cercano con las dos hermanas de ese sacerdote. Y me di cuenta que ese hecho, esa desaparición, a casi 50 años de haber ocurrido, era como si hubiera sucedido hace 2 años, era un dolor todavía muy presente. Y la desaparición de este sacerdote es uno de los casos emblemáticos de desaparición forzada en Panamá. Fue también un ejemplo para mí de cómo un hecho público como esa desaparición seguía teniendo secuelas en la vida de sus hermanas, seguía estando muy presente esa ausencia. 

Entonces, con esas dos ideas en la cabeza, me entusiasmé por un podcast con esa premisa. Como dice William Faulkner: “el pasado nunca muere, ni siquiera es pasado”. Esa frase está muy en el corazón de este podcast y está relacionado a que la historia no es una cosa muerta, tiene rastros en el presente. Me gusta mucho la idea de tratar de atar cabos, de encontrar esos hilos invisibles entre el pasado y el presente, entre historia pública y dramas privados. Esa fue la razón por la cual fuimos con esta idea para postular en el Google Podcasts Creator Program.

EP: Estas historias privadas, personales, además de lo que cuentan en el episodio especial respecto a cómo las han buscado y encontrado, también las han buscado en redes sociales un par de veces. Lo han hecho para la primera temporada y también lo han vuelto a preguntar hace poco, entiendo para lo que sigue: ¿Han encontrado así varias historias?

JS: Sí, recuerdo que alguien en uno de los talleres del Google Podcasts Creator Program nos sugirió esa estrategia para encontrar historias. Porque tratándose de cosas tan personales, a uno se le escapan muchas veces. Es imposible encontrar una historia como la de Patricio Silva de no haber sido porque un familiar nos dijo “esto pasó en mi familia”. Habría sido imposible saber qué fue de esa noticia vieja.

Nos dijeron que también podía ser una estrategia muy positiva para vincular a la audiencia y crear comunidad, que es otra cosa importante. Entonces uno logra matar varios pájaros de un solo tiro porque por un lado convierte a la audiencia en fuente de historias y al mismo tiempo los hace parte de la producción editorial. Es un círculo virtuoso que salió bien, creo, con Un periódico de ayer y que buscamos seguir implementando en los próximos proyectos y podcasts en los cuales nos embarquemos.

Expansión regional y contenido local

EP: ¿Piensan contar historias fuera de Colombia? Quizás con un sistema mixto, como han usado Radio Ambulante o Las Raras, con periodistas que coproducen las historias desde otro país.

JS: Es un debate aún no resuelto entre nosotros, internamente. Por un lado creo que hay cierta ventaja en pensar contenido localmente. Nosotros estamos buscando diversificar las fuentes de financiación, tratando de conseguir pauta, por un lado, y para esa pauta creo que la localía es una ventaja. Por otro lado, estamos apostando muy fuerte a nuestro programa de membresías. Y, esto es una idea muy en borrador, a veces la localía permite hacer un argumento más poderoso, para buscar convertir oyentes en donantes. Radio Ambulante es un caso extraordinario, en el cual han logrado construir una comunidad que los apoya a través de varios países.

Por otro lado, también creo que en una estrategia de crecimiento de la audiencia, un argumento a favor de pensar contenido de alcance regional es que puede acelerar ese crecimiento. Es el caso, por ejemplo, de Las Raras: un podcast producido por una pareja chilena pero que, en realidad, su audiencia principal no está en Chile.

Nosotros hemos construido una audiencia fundamentalmente colombiana, en eso quiero ser muy franco. Nos escuchan en otros países pero nuestra audiencia principal está en Colombia. Nuestro grueso de donantes, vía Patreon, está aquí en Colombia. Entonces hay ciertos datos que dicen “sigan fortaleciéndose pensando en contenido local”. Recuerdo al director del Google Podcasts Creator Program en Boston, que nos decía en uno de los talleres: “El contenido del podcast piensenlo muy localmente, eso puede darles la fuerza”. Y ese fue un consejo que nos ha quedado rondando a todos.

Por otro lado, también creemos que contando buenas historias de Colombia podemos llegar a audiencias en otros países. Hay un ejemplo, que no me gusta usarlo pero que sirve para pensar en contenido de Colombia para el mundo, que son todas esas series de narcos. No digo que Colombia tenga solo para contar esas historias, para nada, pero sí que uno puede pensar en historias colombianas con buenos hilos narrativos, con personajes poderosos, que puedan conectar con una audiencia internacional.

De eso algo hemos logrado pero creo que siempre está en nuestras cabezas decir “vamos a hacer historias solo colombianas, encontremos buenas historias que eso puede gustarle a un argentino, a un mexicano”. Nos pasó eso con la historia del Padre Gallego, ese es el podcast donde la audiencia es más internacional: es un cura desaparecido en Panamá, es una desaparición forzada, una historia muy latinoamericana.

Todo esto para decirte que es un debate que aún no hemos resuelto pero que estamos siempre entre pensar contenido más local o más contenido de Colombia para el mundo. No descartamos tampoco internacionalizar las historias.

También, por otra parte, a la hora de conseguir grants (subsidios) es mucho más potente, y permite hacer un argumento mejor para las aplicaciones a esos fondos, cuando uno piensa en contenidos para audiencias locales. Si yo dijera que la audiencia esperada de un podcast es toda América Latina hay ciertas bases, de distintas postulaciones, que priorizan contenidos pensados en comunidades muy específicas. Por eso tampoco vemos con malos ojos pensar en contenidos locales.

Entrevistas, guiones y audios de archivo

EP: Yendo un poco a lo que es el tono del podcast, el estilo narrativo, a los guiones. En Colombia hay una tradición muy extensa del periodismo narrativo, de la crónica. Pocos países de América Latina, creo, tienen tantas décadas de producción periodística de alto nivel. Desde García Márquez, podemos decir generalizando, hasta hoy: son decenas de nombres. Hay una tradición de la crónica escrita en la que se los puede inscribir a ustedes en formato de podcast, los guiones de Un periódico de ayer son bien extensos, elaborados. 

JS: Sí, yo vengo de admirar ese mundo de la crónica latinoamericana. Si me entrevistabas hace 3 años te hubiera dicho que mi aspiración en la vida era ser un cronista, en texto. Bebemos de esa tradición de la crónica, buscamos llevar esa estética de la no ficción escrita al universo sonoro. Convencidos también de las enormes posibilidades que ofrece el audio para contar una historia con mucha más fuerza. Y también conscientes de las posibilidades que uno tiene, de sus talentos. Yo creo que para ser un buen productor de un podcast narrativo no hay que ser un Caparrós, una Leila Guerriero, no hay que tener esos talentos narrativos.

Yo no me considero un escritor virtuoso, lo digo con mucha honestidad, si bien sí con cierto sentido narrativo. El audio permite que uno pueda conmover sin ser un García Marquez: se puede conmover, emocionar a un oyente escribiendo bien pero no hay que tener una prosa tan poética para mantenerlo enganchado. 

La escritura de los podcasts exige un lenguaje mucho menos barroco, menos alambicado, mucho más directo, mucho más sencillo. Eso a veces obliga a ponerle bozal al cronista literario que uno tiene y escribir como se escribe un correo electrónico pero buscando ser interesante. Yo vengo de ese mundo, de admirar ese mundo pero consciente que el audio permite posibilidades que el texto no tiene.

Es muy común, por ejemplo, encontrarse en crónicas escritas cuando el perfilado o el entrevistado bota una lágrima, el cronista escribe “dice Juan, entre sollozos” o “dice Juan, y suelta una lagrima por sus mejillas”, y eso no emociona a nadie, no le mueve un pelo a nadie. Pero cuando oyes la voz de esa entrevistada a quien se le quiebra la voz y solloza e interrumpe la frase, eso es poderosísimo. Creo que hay una potencia mayor en el audio. No digo que no haya cronistas escritos que nos puedan hacer llorar con sus textos pero se requiere un virtuosismo especial que no creo que se necesite para hacer un buen episodio de podcast.

Esto no quiere decir que no nos tomemos muy en serio el trabajo con el guión. Le dedicamos mucho tiempo, es lo que más se demora en la producción de un podcast. Es una escritura con las mismas batallas que puede tener un escritor contra las palabras, que a veces no salen los párrafos. 
 
EP: ¿Hacen las entrevistas antes del guión o hacen las entrevistas y luego escriben el guión?

JS: Nunca hemos siquiera hecho un bosquejo de un episodio sin haber hecho antes el grueso de las entrevistas. Primero investigamos lo que se pueda investigar sobre el tema, sobre la historia, con lo que haya publicado, en internet o si hay libros sobre el tema, con documentales. Luego hacemos las entrevistas y solo en ese punto entramos a pensar cuál es la estructura del guión. Y una vez que tenemos la idea inicial de la estructura, arrancamos a escribir. Nunca sucedió que sea al contrario.

EP: Quizás sin conocer el proceso se puede pensar en tener parte del guión antes de las entrevistas pero ocurre esto de que la entrevista es el texto fundamental del guión…

JS: Y eso no quiere decir que uno durante la investigación no vaya teniendo ideas tentativas de estructuras, de escenas de arranque. Uno va leyendo, va investigando, dice “con esto quiero arrancar, está buenísimo, me sirve para poner a andar la historia” pero son ideas provisionales que pueden cambiar o no.

También hay gente que sabe muy bien lo que quiere contar, tiene ya una estructura preconcebida y sale al terreno a hacer las entrevistas ya teniendo eso en mente. No es mi método, no es el método de los que trabajamos en La No Ficción pero creo que puede funcionar también.

EP: Algo que ustedes han usado son los audios de archivo. Han trabajado con Señal Memoria, en algunos de los casos. ¿Cómo es la experiencia de trabajar con esos audios? ¿Cómo forman parte esos audios de archivo de los episodios? Por ejemplo, el episodio de Las Gaitán tiene los audios de los discursos de Jorge Eliecer Gaitán, que en Colombia son más conocidos para el oído, que forman parte -digamos- de una historia auditiva colombiana y ustedes los han puesto en el episodio. Son audios de archivo que aportan mucho al relato, no solo localmente sino para oyentes de otros países.

JS: Sí, nos encanta trabajar con archivos sonoros y es una verdadera lástima que Colombia haya despreciado tanto el cuidado de sus archivos. Hay historias en las que nos hubiera encantado contar con más audios de archivo pero no existían. Pienso por ejemplo en la historia de la Unión Patriótica, del congresista por la UP que era un partido de izquierda, no hay registros de la voz de él. Y eso le quitó mucho peso al episodio, o creo yo que habría ganado más fuerza con ese registro sonoro. 

Uno como productor de podcasts, especialmente de uno que viaja hacia el pasado, que tiene esa intención, sí se queda corto con la disponibilidad de lo que existe. Desearía que hubiera más pero tratamos de exprimirlo al máximo. El contacto directo, el poder escuchar esas voces le da a los episodios una textura muy rica. También sirve para construir los contextos, cuando uno usa por ejemplo fragmentos de noticiero: eso permite armar el contexto sin que sea uno el que lo cuente. Es un recurso muy chévere para los podcasts y es penoso que no haya más.

De Gaitán por ejemplo, por ser una figura tan importante de la historia de Colombia y quizás uno de los mejores sino el mejor orador que ha habido en el país en toda su historia, sí se preservó buen material. Pero podría haberse hecho más: grabaciones de ese 9 de abril de 1948 hay pocas.

Una reflexión que he tenido desde que estoy metido en el audio, es que envidio a los creadores de podcasts del futuro que dentro de 40 años van a interesarse por el pasado, por nuestro presente, y van a tener un universo casi infinito de material. Va a ser para ellos una dicha y un deleite hacer esos episodios.

Señal Memoria tiene un buen archivo digital y por ser archivos públicos los utilizamos. También hay archivos privados pero es difícil el acceso. Hay emisoras que no se han dado la tarea de digitalizar un universo muy interesante de material. Por ejemplo, RCN Radio no tiene un buen archivo. Caracol, que es la principal cadena radial acá en Colombia, tiene un buen archivo pero está muy privatizado y el acceso no es fácil. Hay también, creo yo, una oportunidad perdida de esos medios por encontrar líneas de negocio porque nosotros estaríamos dispuestos a comprarles archivos muy puntuales, porque eso le daría una riqueza muy grande a los podcasts. 

EP: ¿Hay algo como un Archivo Nacional, o pienso también en la Fonoteca Mexicana que es un lugar único en América Latina, hay una entidad así? Acá en Argentina hay muchos problemas con los archivos, particularmente en el caso de registros sonoros...

JS: En Colombia hay un Archivo Nacional pero desconozco si tienen material sonoro, creo que es puro texto y mapas. Pero Señal Memoria es una entidad pública, que hace parte del Sistema de Medios Públicos y han hecho el trabajo de digitalizar archivos de video y audio. Algunas cosas están disponibles en la página web y otras se piden por medio de solicitudes. Es un acceso bastante restringido, vale decir, hay que ser un académico o un interesado directo en determinada pieza sonora, o hay que tener el respaldo de una universidad.

A veces se vuelve difícil acceder, sobre todo para un podcaster que no cabe en esas categorías, es un bicho raro que ha quedado en un limbo porque está interesado en divulgar la historia. Creo que con un podcast como Un periódico de ayer uno termina prestando un servicio público de educar a una audiencia joven en la historia patria. Pero eso no es apreciado por esos catálogos legales. Yo he intentado hacer solicitudes de material y ha sido difícil. 

Por suerte hay algo colgado en la página web y ahí nos regimos por el hecho de ser documentos sonoros administrados por una entidad pública, que son por tanto documentos públicos según la Ley de Acceso a la Información Pública en Colombia. Entonces los utilizamos y ha sido un aporte enorme porque las historias ganan mucho con esa textura sonora. Por ejemplo, en un episodio como el de la Guerra de Corea fue buenísimo contar con archivos de época.

Ilustraciones Juliana Cuervo

EP:
Está muy cuidada la parte visual de Un periódico de ayer, con ilustraciones de Juliana Cuervo: ¿Por qué decidieron usar ilustraciones para el proyecto?

JS: Queríamos darle realce al contenido, a estos episodios, en las redes sociales. Siento que cuando un episodio viene acompañado de una ilustración bonita le da cierto realce, le da un prestigio digital que le hace creer a la gente “esto es serio, esto no es amateur”. Le da un aspecto profesional que hace que gane más visibilidad el contenido. Ese fue el razonamiento que hicimos y contratamos a una ilustradora que tenía un portfolio excelente, ella se tomó muy en serio su trabajo. Y son las ilustraciones que quedaron impecables.

Si miras, por ejemplo, el Instagram de Anfibia Podcast, con esas publicaciones que hicieron sobre Fugas, pues a uno lo antoja a escuchar. Es muy provocativa esa línea gráfica. Somos rehenes los creadores de contenido de las redes sociales, estamos compitiendo todo el tiempo por la atención finita de la gente y las ilustraciones pueden ser un buen señuelo para atraer oyentes. 

Construcción de comunidad y financiamiento

EP: Hay algo que vienen trabajando, por otra parte, con la audiencia y la comunidad. Están trabajando con un Patreon y tienen varios modelos de suscripción, desde 2 hasta 30 dólares mensuales. Ofrecen todo un abanico de cosas para los suscriptores que son una parte importante de la audiencia. Están ofreciendo charlas, un Discord, videollamadas con integrantes del equipo, son muchos extras disponibles para la comunidad de suscriptores: ¿Cómo eligieron estos extras que ofrecen?

JS: Ha sido ensayo y error. Ofrecer algunas cosas, obtener retroalimentación, ajustar. Ha sido todo un loop que nos ha llevado a sacar algunas conclusiones. Por un lado, hemos identificado que una parte importante de las personas que nos apoyan vía donaciones no buscan nada a cambio, más allá de aportar para que podamos seguir haciendo el contenido que les gusta. No quieren beneficios extra, no les interesa, no se meten a ver las publicaciones en Patreon, no asisten a los círculos de escucha, pero son fieles donantes porque el motor de su donación es permitirnos seguir haciendo esto que nos gusta y que a ellos les gusta escuchar.

También nos fuimos dando cuenta que hay otra parte de la audiencia que nos apoya con sus aportes a la que le gustan los beneficios que implican comunidad, ser parte de la comunidad. Y esos son los beneficios que hemos priorizado y a los que les hemos puesto más energía, como los círculos de oyentes donde nos reunimos a oír un episodio y comentarlo. Ese sentirse parte de es una cosa muy importante para una porción de la audiencia que nos apoya.

Además ofrecemos videollamadas, ese vínculo directo con el productor es algo que a muchos les gusta. A nosotros también nos permite obtener feedback de nuestro trabajo y se vuelve, también, un gana-gana: nosotros obtenemos devolución y ellos tienen tiempo para conocernos, y nosotros a ellos.

Hemos priorizado esos beneficios que construyen comunidad porque dentro de nuestras prioridades, ya de cara al futuro, está convertir las donaciones y nuestro programa de membresías en la fuente principal de ingresos para nuestra casa productora.

Yo estoy convencido de que el oyente de podcast es alguien que, al tener un vínculo tan emocional con el contenido, al crear los podcasts ese alto nivel de engagement, es mucho más fácil sostener un proyecto así que si nos dedicaramos a ser un medio de noticias, de actualidad online. Creo que los podcasts permiten sostenerse a través de un programa de membresías y esa es la apuesta.

EP: Yendo al tema específico de la plata… Por suerte en el mundo del podcast se habla bastante de plata en estos tiempos. Ustedes en el Patreon pusieron un objetivo de tanta cantidad de dólares por mes, para ser un proyecto periodístico autosustentable, sostenible financieramente: ¿Ese objetivo sería para vivir exclusivamente del podcast, el equipo completo? 

JS: En este momento, nuestro trabajo full-time, para Miguel Reyes y para mí, es La No Ficción. Y nos estamos sosteniendo con la gasolina remanente del Google Podcasts Creator Program. Porque cuando fuimos seleccionados entendimos que no podíamos derrochar ese dinero y tener que bajar la persiana una vez terminada la primera temporada de Un periódico de ayer. Nosotros dijimos “hagamos un uso cuidadoso del dinero” para con ese impulso financiero poder encontrar el camino hacia la sostenibilidad. Y ha sido la apuesta y estamos dedicados tiempo completo a esto. No tengo otro ingreso, estuve dos años remándole a este proyecto a pérdida, con mis ahorros. Y este impulso de Google nos presentó la oportunidad de construir sostenibilidad de cara al futuro.

Eso de los 4.000 dólares mensuales que dice el Patreon es un número bastante estimado. No es “este es el punto de equilibrio” pero sí es un buen dinero que nos daría para sostener los gastos, poder pagarnos unos sueldos y poder seguir haciendo contenido para nuestra comunidad.

Ahora, hemos decidido apostarle, convertir en una prioridad crecer a través de donaciones pero eso no quiere decir que no estemos buscando otras fuentes de ingresos, con alianzas, con pautas. O buscar que alguno de nuestros episodios llegue a ser serie de Netflix. Todas las posibilidades están abiertas pero queremos priorizar sostenernos a través de nuestra comunidad porque nos da una independencia, nos da una libertad de poder crear el contenido que nos gusta sin depender de otros -y perdón aquí el anglicismo- gatekeepers. Entonces esos 4.000 dólares, que serían 15.000.000 de pesos colombianos, darían para pagarnos unos salarios buenos para los que estamos en el equipo.

Ahora, nosotros como casa productora tenemos una ambición muy grande que es producir muchos shows. Entonces 4.000 dólares al mes no dan para cubrir un plan de expansión. Si nuestra idea es de aquí a tres años hacer seis podcasts anuales altamente producidos, o con una producción de meses tipo Un periódico de ayer, es evidente que necesitamos incorporar nueva gente al equipo y esas cuentas habría que reverlas. Pero es un número que haciendo una estimación, es una meta ambiciosa porque estamos todavía bastante lejos si bien hemos visto un crecimiento constante en las donaciones y no la sentimos descabellada.

EP: ¿En Colombia hay financiamiento local para podcasts? Porque hablamos de pauta, que son anuncios, publicidad en el podcast: ¿Están buscando localmente, están esos anunciantes?

JS: Lo estamos buscando. En El Topo ya tenemos publicidad de una heladería de Bogotá. Y es una publicidad que ha tenido alto engagement, a los oyentes les encanta, se ha vuelto objeto de memes. Es un mundo ideal porque no se siente como un estorbo sino que la audiencia se la ha tomado con gran agrado y ha sido genial. 

Estamos buscando más patrocinadores para cubrir los diferentes espacios que hay en cada episodio para incluir pauta pero, hay que decirlo, es muy difícil cuando todavía no hay una cultura por parte de las marcas de invertir en publicidad en podcast. Convencerlos y hacerlo para que den una buena suma de dinero es más difícil aún pero lo estamos intentando. Dentro de los podcasts en Colombia hay algunos que ya tienen publicidades. Entonces no es algo descabellado pero es solo una de las posibles fuentes de financiación. 

Hay otra en la que estamos interesados: acá en Colombia hay muchas organizaciones internacionales o embajadas, o fondos, interesados en temas puntuales de derechos humanos, del posconflicto, y hay buen dinero de cooperación internacional rondando. Lo ideal podría ser encontrar una afinidad temática entre ellos y nosotros: temas que a ellos les interesen y que a nosotros también, y poder sostener un podcast a través de eso.

Por ejemplo, la serie del Padre Gallego es una historia de Derechos Humanos, es un caso de desaparición forzada. Personalmente me encantaría hacer otra serie, meterme a fondo en otro caso similar. Creo que habría organizaciones internacionales con presencia aquí en Colombia que pueden financiar ese tipo de iniciativas, ese tipo de contenido, y estarían dispuestas a meterse la mano en el bolsillo para aportar. No las hemos encontrado aún, no hay conversaciones en ese sentido, pero es una posibilidad.

También seguimos buscando grants, dineros de organizaciones filantrópicas, como otras formas de sostenernos. Apostamos a todas las fuentes de lucha, a diversificar los ingresos a toda costa pero con especial énfasis en crecer y en construir sostenibilidad a través de nuestra audiencia. De hecho, tenemos una persona encargada exclusivamente de la audiencia, a cargo del programa de membresías, que es Álvaro Guerrero. Se incorporó recientemente al equipo y esa es su función: diseñar estrategias para, por un lado, atraer nuevos donantes, nuevos oyentes a nuestro programa de membresías; y también, por otro lado, siempre pensando en cómo retener a los que están aportando. Es un cargo al que le hemos dado toda la importancia del mundo.

Profesionalización y roles definidos

EP: Escuchando las últimas respuestas me resonaron cuestiones como “la suma de muchos poquitos” o ideas respecto a tener ingresos diversos para no depender de uno en particular: si ninguna fuente de ingresos es la principal, entonces no se depende de ella...

JS: Investigando para el episodio Las Gaitán me encontré con una frase de la tesorería del Movimiento Gaitanista, de cuando fundaron el periódico Jornada que era como una cooperativa. Tenían como lema: “los centavos del pueblo derrotarán a las chequeras de la oligarquía”. Una idea romántica de que los aportes de muchos ciudadanos rasos daban una independencia que le podía hacer frente a la oligarquía, una idea romántica en la que creo. Nos interesa mucho cuidar la independencia de La No Ficción y creo que la forma más sólida de mantenerla es diversificar ingresos. Cuando son muchos los donantes, esa es la mejor forma de construir independencia.

EP: Al profesionalizar un podcast ocurre un poco eso de “tener que ocuparse de todo esto que no me gusta” como hacer las cuentas, manejar audiencias, planificar. Pero se termina armando, cuando todo eso ya funciona, una estructura que no terminan de resolver los medios tradicionales respecto al financiamiento, ante los problemas con las fuentes de ingresos tradicionales: si se tienen 1.000 personas aportando 5 dólares por mes, que no es una locura para nada, en un proyecto pequeño o mediano no hace falta mucho más para subsistir. No es que hablamos de 10.000 suscriptores o de 50.000 que son números que sí manejan los grandes medios.

JS: Así es. Y respecto de eso de las tareas que decías, que uno termina haciendo cosas en las que probablemente no se siente muy cómodo, es algo que hemos sentido. Lo he sentido desde muy temprano. Quisiera, dentro de esta ambición de que crezca La No Ficción, ir especializando las funciones e ir separando el brazo editorial de todas las tareas de gestión y administración de la empresa. Y eso lo estamos pensando. Vuelvo al caso de Álvaro, que la idea es que se encargue de esa parte: su cargo es Manager de Audiencias y está dentro de esta estrategia de crecimiento. Pero todavía nos hace falta un gerente y poder uno irse especializando en las tareas en las que se siente más cómodo. Creo que dentro de una estrategia de crecimiento eso es importante.

La No Ficción está en una fase inicial, aquí todos somos “toderos”, todos tenemos que hacer presupuestos, estamos encargados de buscar anunciantes. Pero yo siento que es importante ir delegando funciones, ir separando lo que es la producción editorial del área de negocios. No que no haya diálogo entre las dos, creo que estamos muy interesados en cómo seguirle aportando a la audiencia que hemos construido y nos interesan muchos los datos que Álvaro nos da: qué es lo que está jalonando el crecimiento del Patreon y cómo podemos crear un contenido que pueda acelerar ese crecimiento. Estamos ahí en un diálogo permanente entre esas dos áreas pero sí vemos que en una estrategia de crecimiento y organización es importante ir separando el brazo editorial del brazo ejecutivo.

EP: Está buenísimo estar pensando en organización empresarial en podcasts latinoamericanos...

JS: Tampoco estoy pensando en algo jerárquico sino en una empresa creadora de contenidos que tenga siempre en mente a su audiencia. Me quedó mucho en mente algo que hablamos hace poco con Catalina de Las Raras: no hacemos “solo entretenimiento, hay algo más que eso”. Esa frase me quedó rondando. Yo a veces me he conformado con solo hacer cosas que entretengan o siento como un elogio suficiente que me digan “tu podcast me entretuvo”. También me quedo pensando respecto de lo engorroso que puede ser administrar un emprendimiento para alguien que no tiene esa experiencia: tengo la percepción de que Las Raras han encontrado un balance, done ahora tienen a Martina Castro (de Adonde Media) que se encarga de ese brazo ejecutivo, de tejer alianzas, de buscar recursos, y luego Catalina y Martín se dedican a lo que mejor saben hacer. Esa sería la idea de lo que queremos en La No Ficción.

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