El rubro de los podcasts para dormir me parece fascinante. Entre tantas producciones, entre tantos temas posibles, pensar prioritariamente en el uso que una persona pueda darle una podcast y que ese uso sea dormirse, es genial. Pensar un público posible hoy es fundamental y necesario para que un podcast sobreviva, se destaque, se diferencie. Un proyecto podcastero hoy puede vivir, siempre lo hacen: es mucho más fácil hacer el episodio inicial que el décimo. Pero la instancia de perdurar y sobrevivir está atada a distintos factores, entre ellos una audiencia posible que sea real, concreta y (en este caso) durmiente. Este género sirve para pensar varias cosas: quien produzca, por ejemplo, un podcast de ficción con varios episodios, personajes elaborados, arco narrativo, efectos de sonido, música original... no va a desear nunca que su público diga "me re dormí escuchándolos, ¡no llegué ni a la mitad!". Tampoco quien haga un podcast periodístico narrativo o uno sobre ciencia, ar...