Dinero es la palabra mágica para realizar una ficción sonora. Mucho más que en el resto de producciones de audio. En la pasada columna hablaba del desembarco de las grandes plataformas en las ficciones sonoras. El dinero que han traído ha supuesto un espaldarazo económico necesario para el sector. Sin esa inversión no podríamos escuchar producciones seriadas de ese nivel. Y no hablo de contratar a actores consagrados con gran caché: Hablo de horas de guionista/s, producción, cuadro actoral, ensayos, horas de grabación en estudio, elección de tomas, edición de voces, diseño sonoro… Sin embargo, no invento la rueda si hago el paralelismo cine-ficciones sonoras y televisión-radio: Al igual que una persona sola puede hacer un programa de radio muy profesional y uno de televisión no, una ficción sonora podría ser llevada a cabo por una sola persona mientras que una ficción audiovisual no. De vez en cuando escuchamos producciones independientes donde la falta de ese equipo humano –dinero– s...