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Cuaderno de Escucha: La Firma de Dios, un ejercicio de paciencia

Probando un nuevo formato de reseña (alias Cuaderno de Escucha), que había pensado anteriormente con otras ficciones sonoras y con algunos podcasts narrativos de no-ficción, presento este ejercicio de analizar episodio por episodio La Firma de Dios. Esta producción es, hasta aquí, el estreno grande de Podium Podcast para 2022 y el regreso al guión de José Pérez Ledo, guionista de El Gran Apagón y Guerra 3, entre otros. Además de contar con el diseño sonoro de Teo Rodríguez (La Esfera e Informe Z).

Vamos entonces por partes, recordando la recomendación de escuchar antes los episodios. No solo para una comprensión de lo que se escribe, también para evitar spoilers que trataré (en lo posible) de no cometer. 

Escuchar: Web, Spotify, otras.

Episodio 1: La Plaga

Me chocó de entrada que sea otra serie de ficción sobre pandemias. Siento que necesitamos un respiro (de la pandemia en la vida, primero, y del tema en general) en cuanto a estas grandes producciones sonoras que cuentan cataclismos, nuevos virus y desastres globales. Caso 63 jugaba con eso, nos cayó en 2020 y podía hacer ruido que nos hablen de un problema global futuro cuando estábamos viviendo uno real, grave, concreto. La Firma de Dios vuelve a esos temas y siento que insiste. No cabe decir que son historias que no tienen relación, por otra parte, cuando dialogan a la distancia (desde distintos orígenes y autores) por su género, por el estilo, por ser historias sonoras y por (seguramente) llegar a audiencias similares que las escuchamos.

También, ya que refiero a Caso 63, empezando esta serie me sentí en la situación de "escuchamos una entrevista grabada": así se plantean los episodios iniciales, así conocemos el universo (en un futuro cercano) en que se ubica esta historia. No es una doctora entrevistando a un paciente pero sí una Comisión de la Memoria que investiga y va entrevistando, en este episodio a una doctora que descubrió algo que nos irán develando. Veremos cómo sigue. Puede que el próximo episodio salgan para otro lado completamente distinto.

Yendo puntualmente al episodio y a la trama: este primero de la serie no aporta mucho en términos de tensión, no nos atrapa. Hay un misterio, se nos va develando en parte y conocemos las características del virus en cuestión. Quienes la estamos escuchando desde el trailer (está muy bueno, podés escucharlo acá) lo hacemos por los nombres, por el cartel. Construyó grandes historias Pérez Ledo, en El Gran Apagón y Guerra 3, es un notable diseñador sonoro Teo Rodríguez (siempre recomiendo a la par sus podcasts La Esfera e Informe Z, como el especial que hizo para Podium: Deja que te cuente, tan didáctico como interesante). Tienen mucho arte y mucha magia en la valija para esta historia seguramente, por ahora la han soltado lentamente. Veremos cómo sigue. Por ahora, como se observa, estamos sobreanalizando una historia sonora mientras se va estrenando. Bienvenidos al viaje.


Tema derivado del primer episodio, relativo a todo podcast de ciencia ficción:

Hay un problema habitual de la ciencia ficción y es cómo nos explican lo que está pasando, cómo nos ponen en tiempo y lugar, cómo nos cuentan el problema y las resoluciones. En este caso es un futuro cercano, tras un gran desastre que más adelante conoceremos.

El problema de la explicación del mundo en el que estamos en una historia de ciencia ficción se viene resolviendo (de varias maneras, algunas acertadas y otras no) desde siempre en este género: Ray Bradbury explicando las cosas que pasaban en su planeta Marte (que por ahora no colonizamos), las tecnologías parecidas a las nuestras pero no tanto (o llevadas al extremo) que hay en Black Mirror, Matrix, Terminator, Minority Report, Westworld y un larguísimo etcétera.

En este caso el problema es que tienen que explicar mucho porque es ciencia ficción sonora. Un desafío habitual para las historias en podcast. ¿Qué hacemos entonces? El camino es algo así como: explicar todo lo posible para que se entienda pero no tanto porque hay que sembrar misterio. Y ese misterio lo dejan sembrado, en este primer episodio, para que sigamos escuchando, conociendo, entendiendo qué pasó.

Quizás en en audio a veces se explica más por una necesidad obvia (no podemos mostrar para transportar a la audiencia), y por momentos la entrevista central del episodio, con la doctora investigada por la Comisión de la Memoria, tiene algunas preguntas que fluyen naturalmente y otras que son demasiado explicativas y se ¿podrían? haber redondeado. Algo que reitero, solo le cabe a una historia con este nivel de producción y nunca le caería como crítica a una ficción amateur, de otros realizadores (sin ese recorrido y grandes historias publicadas), que se parecen más a obras teatrales escolares, grabadas en un estudio de radio, que ficciones sonoras del siglo XXI como estas que nos enseñó a querer Podium. En definitiva, el gran asunto es si la historia es o no verosímil. Si la creemos, si nos comemos la película o si no lo hacemos.


Episodio 2: Cruzando el umbral

Por un lado hay un tema, el único (digamos) técnico que voy a mencionar, con el argentino que es el entrevistado/protagonista de este episodio, que declara ante la Comisión de la Memoria. Para haber vivido y trabajado en Italia, y siempre pensando en una producción de este calibre, uno espera que no use tantos españolismos (propios de un argentino que vive hace tiempo en... España). Por dar un ejemplo: nunca nadie dijo por estas tierras mías “nos apañamos”, jamás. Algo que quizás no noten quienes escuchen este podcast desde la península ibérica o distintos países de América Latina pero… que a oídos argentinos no me convenció del todo. Y la verosimilitud se construye con todas las partes: estas grandes ficciones españolas son un todo, nos transportan, cuando la magia es completa. Remarco que es una crítica que no haría a ningún otro tipo de podcast: a este con la vara altísima (que le ponemos y se autopone) le cabe ir bien a fondo, creo, en todo. Y, además, para algo pusieron un argentino: para ampliar mercados, para llegar a audiencias nuevas que vamos a notar estos detalles.

Por otro lado, y ahora yendo a la historia propiamente, no me está copando para nada escuchar cosas de pandemia. Es mi momento, es una sensación personal (¿debería estar o no en una reseña?), pero así como en el episodio inicial tuve la sensación, aquí sigue presente. Necesitamos otros futuros. Otras ficciones. Nada que le quepa a este podcast, lo pienso en general analizando los podcasts que están circulando hoy y los que se han producido en los años recientes.

Y, para ir cerrando la lectura de este segundo episodio, encuentro algo bastante más jodido para esta historia. Otra cuestión que tiene que ver con la verosimilitud de la cosa: no la estoy comprando, siento todo muy volado, algo forzado. Hay una sensación de gran suceso que sobrevuela la explicación técnica, lo epidemiológico (en este rubro hicimos una educación avanzada con el Covid, hay cosas que tenemos muy frescas): no me atrapó del todo la explicación, no me creí del todo lo de las obras de arte, las iglesias, las pinturas rupestres... Quizás no le pase a nadie más y seré un loco solo escribiendo esta reseña.

Tampoco en términos de ciencia ficción me cierra que estemos un par de años más adelante, en el futuro (¿esto no acota de más las historias? pienso en El Gran Apagón que podríamos seguir escuchándolo cada semana, si no fuera por una tormenta solar que sabemos nunca ocurrió en 2018), y todo lo que pasa, el mundo en el que existimos, es más o menos igual. Hay una incógnita grande con el virus pero no avanzaron las computadoras, no hay innovaciones técnicas superadoras. Es el futuro pero no es el futuro: ¿qué pasa si en dos años explota la computación cuántica? Es algo que puede demorar mucho más, claro, pero también es una fantasía técnica a la que apelar con facilidad, una que sería altamente verosímil para un podcast de ciencia ficción futurista (la mencionan en el podcast de acompañamiento). Resultaría al menos más verosímil, creo, que esperar turno para usar supercomputadoras para hacer cálculos que pueden o no ser tan grandes (como relata el argentino en la entrevista ante la Comisión): la escala la da la tecnología disponible.


Episodio 3: Hurones

Acá se pone mejor la cosa. Con una entrevistada difícil, que tiene reparos a la hora de responder preguntas a la mentada Comisión de la Memoria. Que va respondiendo de a poco, se va soltando. Es más interesante narrativamente (esa tensión) en un podcast en el que mayormente las cosas pasan en una escena, en cada episodio: en una sala que imaginamos de hormigón (por la sonoridad de las palabras), escuchamos las entrevistas que tres personas hacen a otra, de a una por vez. Un podcast de una sola escena, con sutilezas.

Conocemos aquí a los “hurones”, organismo tapado de la ONU para investigar el S.T.G. Encubiertos, misteriosos, grises. Una integrante del grupo va soltando pistas y respuestas durante la entrevista. Y nos va llevando a través de una pista certera: con sus palabras, con su relato, como todo en La Firma de Dios. Un testimonio, un recuerdo en primera persona es lo que nos instala en los hechos (desconocidos mayormente hasta aquí) y lugares donde ocurrió todo. ¿Qué es todo? Ese misterio se nos sigue ocultando, es parte de la trama, es el alma de la estructura de esta historia.

La indagadora (o “hurona”) detalla algunas cuestiones, explicita otras, y va dando información nueva sobre el virus. Tenemos coordenadas, tenemos indicaciones. Todo es más verosímil si viajamos hasta un pueblo en las montañas, podemos verlo, si en ese recorrido el virus propone unas indicaciones. Es un balance, sutilmente logrado, entre entender un poco más y no entender absolutamente nada. Eso queda en el aire al final del episodio: un cierre atrapante, ahora sí esperamos el siguiente con ansias, ahora sí arrancó la historia. Pienso en Quemar tu casa, del guionista Julio Rojas (el de Caso 63, sí), que anoté también que había que darle tres episodios, meterse a escuchar, esperar… hasta que llega el gancho (esta es la reseña). Pongo en contexto nomás, no es que las historias se parezcan.

Y hablando de sutilezas: el diseño minimalista de Teo Rodríguez se puso más interesante. En ese relato sobre ir a un pueblo, a otro, en ese meterse en el bosque, aparecieron detalles muy finos de diseño sonoro: tan finos que a algún oído se le pueden pasar. Detalles como esa llamada telefónica de La Esfera (que escuchamos a ambos lados de la línea, y digo escuchamos si la notaste también: esos regalitos). Sin spoilear: digo que es muy interesante como el relato de la entrevistada por la Comisión tiene distintas sonoridades, mezcladas suavemente, mientras nos va contando que viaja al pueblo, llega y pasan las cosas en distintos ambientes. No se advierte quizás con todos los auriculares o en todas las situaciones de escucha (debate pendiente ¿no? digo el de hacer podcasts para escuchar en cualquier parte/situación/dispositivo o no hacerlos) pero vale la pena el viaje si podés dedicarle los mejores que tengas y un ratito de silencio, de escucha atenta. Como me dijo un colega editor de sonido: “es más difícil emular una escena en un despacho que un accidente en un helicóptero… el minimalismo sonoro es mucho más difícil que lo barroco”. Suscribo al pie. Ya enganchados, vamos al próximo capítulo.


Episodio 4: La Cábala

Nueva entrevista. En este caso con un hombre que fue parte de la construcción de un enorme laboratorio en los Pirineos, montado en tiempo récord para investigar el S.T.G. Se me hace un poco repetitiva la cuestión de la entrevista pero así es este podcast, al parecer hasta el final. Sería genial que tenga un giro en algún momento, que la secuencia de entrevista, tras entrevista, tras entrevista se rompa y vayamos a otra parte en la historia. Mientras, escuchando los testimonios, seguimos develando lo que pasó. Hay detalles como el “supongo que ya lo saben” y la obvia respuesta “lo escuchamos de nuevo” que se podrían haber evitado, como recursos narrativos para contar una historia de esta manera (con entrevistas). De nuevo: detalles, que a otro podcast quizás no le quepan pero a este sí.

La trama de los animales y el domo, relacionada a la escritura genética (y CRISPR) vuelve a la historia muy interesante. No digo más para no spoilear. Sí se me está haciendo lento el avance: media hora de episodio, con diversas explicaciones todas en voz de un solo personaje (en ese caso un hombre, español, que estuvo en el armado del edificio) no hacen a un relato sencillo de seguir. Hay sutilezas de diseño de Teo Rodríguez que me encantaría aparezcan más desarrolladas. Es una decisión estética y como tan no-opinable pero me encantaría oír más magia. No quizás el barroco de algunos momentos de La Esfera (aunque lo prefiero, si no tiramos abajo helicópteros) pero alguito más me encantaría. Esta historia termina siendo pequeña, una trama de oficinas, de entrevista, que por momentos remite a interrogatorios de la Stasi. Veremos cómo sigue. Cuatro episodios, se van resolviendo algunos misterios y nos siembran otros. A esperar.


Episodio 5: Genografía

Otra entrevista. A esta altura debería quedarme claro que esta serie es narrada a través de una serie de entrevistas ¿no? Me resisto a pensar que es así pero los hechos lo demuestran. ¿Será parte del ejercicio narrativo? Sigo esperando un quiebre, una escena que se interrumpa, un salto a otra situación que no llega…

Hay guiño a El Gran Apagón (si te suena Xiana tenés buena memoria) y muchas explicaciones en la entrevista a una científica que estuvo dentro de El Domo. Nos lleva a conocer algo (siempre aclarando que es poco, que simplifica) de la genografía o “escritura con genes”, parte central de la trama de la serie. Estamos en la mitad del relato y nos siguen cayendo preguntas, problemas por resolver: develada la fórmula al final del episodio anterior, en este capítulo jugamos al gato y el ratón con la trama durante (otra) media hora.

Se me hacen realmente largos los episodios (y me disculpo por volver tan personal la reseña: no paro de pensar en cómo voy a terminar esta tarea de ir episodio por episodio) y demasiado explicativos. Dije más arriba que era un problema de los relatos de ciencia ficción y eso en parte no es cierto: muchos relatos lo resuelven bárbaro, en minutos estamos dentro de la historia y esta es verosímil de una o varias maneras; este podcast tiene un problema con lo explicativo, no termina de contar qué pasó o a qué nos enfrentamos… y ese ocultamiento que en los primeros dos-tres episodios podía ser entretenido, y despertar curiosidad, promediando la historia se vuelve tedioso. Necesitamos saber más, no engancha a mucha gente (imagino) seguir planteando dudas, descartando hipótesis.

Ocurre además que el título avisa (en forma muy explícita) de qué viene la mano: se llama La Firma de Dios y uno no podría verter la crítica que viene a continuación... pero allá vamos: descartadas las hipótesis científicas, las teorías conspirativas y hasta delirios extraterrestres, que todo recaiga en la figura de Dios (o los dioses) me resulta un chasco narrativo importante. Un embole, me aleja de la historia, del interés: en pleno Siglo XXI una historia de ciencia ficción sonora sobre catástrofes, virus, algún cataclismo que no terminamos de entender… va a basar sus explicaciones, nos va a plantear como antagonista ¿a Dios? Qué difícil.

En un momento de la entrevista, Xiana Blanco explica (siempre está explicando este podcast) que no pudieron resolver la fórmula (parte clave de la trama, evito el spoiler si bien no deberías estar leyendo sin antes escuchar, firme sugerencia) y que los científicos “se quedaron sin ideas”. Espero que eso ocurra solamente en la historia y que este podcast no se termine pareciendo a (por ejemplo) un Westworld, que va por su segunda temporada de autodestrucción… Y aquí solamente estamos por el quinto episodio. De ocho.

Voy a tomarme unos días para procesar la idea. Por ahora, como agnóstico, como defensor de la ciencia (con la que hemos pasado, raro sería no serlo… si bien hay de todo en el mundo), la explicación religiosa me genera urticaria.


Episodio 6: Crisis de fe

En este episodio se ponen más interesantes las cosas. El entrevistado es un cura (ex obispo) y el relato ronda en torno a sus investigaciones teológicas, sus descubrimientos y algunas reflexiones sobre lo que se hizo con la entidad. También descubrimos que La Firma de Dios era el nombre que la prensa de entonces (un entonces que está ubicado en el futuro, claro) daba al fenómeno.

La entidad se comunica, la entidad responde, la entidad hace milagros, la entidad se reproduce (o, digamos, aparece en diversos lugares y no en uno solo). Cambia la magnitud del asunto: a la gran movida de tener en un laboratorio en los Pirineos con un domo que entrega respuestas y (nos enteramos también en este episodio) cura enfermedades, se suma que la entidad aparece identificándose (“aquí”) en hasta ¡53! lugares alrededor del mundo.

Conocemos, por primera vez, detalles de la real magnitud del conflicto que esta historia viene ocultando/develando a cuentagotas desde el comienzo (al fin, ya sentía que como oyentes no se nos podía esconder esto mucho más). Siempre se nos presentaron los hechos como ocurridos tras una gran debacle, tras sucesos tremendos en un futuro bastante cercano… pero nunca pudimos entender muy bien qué había detrás de tanto misterio. Ahora tenemos, aunque sea, una mínima idea: se resolvió uno de los conflictos de esta historia, siento que ahora las cosas van a seguir adelante. Quedan dos episodios.

Por otro lado, y dejando de lado mis profundas convicciones agnósticas (y a favor de la ciencia como ha contado tiene el guionista de la serie, por suerte), se pone muy interesante por momentos la explicación teológica de las cosas. De hecho, casi sin equivalencias en la trama, en la segunda mitad de este sexto capítulo tenemos los momentos más atrapantes de la historia, la mayor tensión, la trama más concisa y las revelaciones (no totales, que si se develara todo no tenemos final). Tras un comienzo algo flojo, con esas toses y esas risas que no aportan nada a la verosimilitud del personaje, el relato del Padre Tarancón nos lleva a través de minutos intensos, de una escalada en la que repasamos (y conocemos) los hechos de ese pasado que se narra en esta serie, que se reconstruye a través de las entrevistas de la Comisión.

La entidad, primero como incógnita y luego como herramienta, genera un cambio (“una revolución enorme, la mayor de la historia” dice en un diálogo el cura) y ese gran cambio en la humanidad trae problemas, conflictos. Y estos son nuevos, gigantes, de magnitud hoy impensada. Ese viaje, ese recorrido, está muy bien armado y logrado. No me puedo poner de acuerdo como oyente no-religioso (ni cerca: no estoy bautizado, para poner en contexto estas líneas) con algunas cuestiones de fondo en la historia pero, a pesar de eso, el recorrido planteado se puso muy interesante y cerca del final, más vale tarde que nunca, esta historia me atrapó. Ahora vamos a ver cómo termina...


Episodio 7: Disuasión y equilibrio

Algo muy positivo de este podcast, ante la repetición de entrevistas, es que nunca sabemos lo que se viene. Vamos conociendo los hechos pasados-de-ese-futuro a cuentagotas, un poquito con cada persona entrevistada y se van abriendo puertas, con algunas respuestas y siempre más preguntas.

En este anteúltimo episodio, básicamente en el último instante, conocemos la magnitud aproximada de lo que ocurrió (el número de muertos). La entrevistada es una ex ministra de Defensa española, del periodo donde las cosas se fueron definitivamente al tacho.

De la explicación a ojos (y boca) del cura, en el episodio anterior, pasamos a un testimonio más político. La funcionaria a cargo de la Defensa española en los años 2030-2035 cuenta algunas cosas, va desarmando algunas incógnitas de la trama y pasamos a conocer finalmente los malos usos que se terminó dando a un descubrimiento único: de la mejora genética para curar enfermedades pasamos a la (esperable, errar es humano) utilización bélica del asunto.

Hay algo atrapante de esa trama política, de esas cosas que va repasando la exministra que no termina de cuajar: los diálogos son trabados (de los más trabados de la serie), la actuación es algo acartonada (si bien el problema está en otra parte, el personaje está bien logrado) y hay algo que me terminó de sacar de eje. Hay cuestiones que a esta altura de la historia están claras (digo narrativamente) como que estamos escuchando una entrevista realizada por la Comisión: la persona entrevistada es la primera vez que está allí pero, en pos de la fluidez del relato, hay algunos detalles que se podrían salvar o algunas repreguntas que se podrían obviar (porque como oyentes estamos en la séptima entrevista al hilo). Termina siendo artificiosa la situación con ese ping pong trabado, con aclaraciones innecesarias (hay otras maneras de dar a entender que menciona un helicóptero, además de que le tengan que preguntar qué es eso que dijo; o podría decir “nos vinieron a buscar en helicópteros” y ya; o no aclarar nada y que se entienda por contexto). Tampoco menciona por su nombre al Primer Ministro español ni al Presidente estadounidense (la primera vez, la segunda sí) que es algo que lógicamente haría una ministra de Defensa.

Me ocurre que en varios pasajes de la historia (y en particular en ese episodio) sentí que como oyente me estaban explicando de más, que no confiaban en mi memoria ni en mi entendimiento. Por motivos narrativos, claramente, ocurre que las revelaciones de la trama, del problema, de lo que pasó con el S.T.G. se nos van ofreciendo de a poco (sin intriga, sin la curiosidad que despierta lo que viene sería imposible escuchar esta historia) y eso tiene una cara “B”, algo que es bastante extraño y no sé cómo resolverán quienes, más adelante, escuchen esta serie de un tirón, los ocho episodios completos. Cuando conocemos algo nuevo, como por ejemplo en este séptimo episodio los “mejorados”, descubrimos como oyentes qué son y qué ocurrió con eso (así como antes pasó con la cábala o la entidad en esta historia), y también descubrimos algo que choca con nuestra inteligencia y la verosimilitud de todo: que las seis personas entrevistadas antes en la historia, todas en un futuro (nuestro) pero en un presente narrativo (del relato), jamás habían mencionado antes a esos mejorados que claramente tuvieron un rol decisivo en los hechos reconstruidos por la Comisión.

Esas inverosimilitudes innecesarias, esas construcciones poco fluidas de diálogos me sacaron del viaje en casi todos los episodios. Realmente compré la expectativa y me puse a escribir esta reseña extraña, este ejercicio raro, porque esperaba más de este podcast. Seguramente a personas que escucharon pocos podcasts, que buscan otra cosa cuando consumen ficciones (y no pienso solo en ficciones sonoras, si bien a la hora de escribir una reseña las comparo, con acierto o en forma errada, para ponerlas en contexto) esta historia le parezca excelente, espectacular, épica y atrapante. Por cómo está contada y por la mecánica de entrevista-tras-entrevista-tras-entrevista (e insisto: por la dinámica lenta de las mismas, trabada sin necesidad, con diálogos poco naturales) en todos los casos terminé contando los minutos para que el episodio termine. Uno más y termina la serie, veremos cómo se resuelve todo y conoceremos, quizás, la magnitud de la masacre generada por la entidad.


Episodio 8: Omnia Exeunt in Mysterium

El último entrevistado se llama Moisés (guiño, guiño). Es una de las entrevistas mejor sonorizadas y actuadas de la serie, con bastantes cuerpos de distancia respecto a varias de las que pasaron. Tras el clásico comienzo de diseño sonoro en el que (con gran labor de Teo Rodríguez) nos introducen en cada capítulo, en este caso con fragmentos de las entrevistas anteriores —más algunas escenas de la catástrofe que dejan con ganas de más— que nos preparan para el grand finale, el joven de 17 años va respondiendo las preguntas de la Comisión.

Sin spoilear (puede que estés leyendo antes de escuchar, a pesar de las mil recomendaciones de que no lo hagas): Moisés reconstruye sus días durante la catástrofe, cuenta lo que pasó con su familia y cómo se fue desenvolviendo en ese nuevo mundo hostil. Mientras, lentamente, nos va soltando a cuentagotas su forma de ver el mundo. Una forma muy particular, muy “detallada” digamos, que con el correr de los minutos se nos va haciendo evidente. Por momentos parece un adolescente, por momentos (explícita referencia) un profeta.

Las escenas del Bernabéu y de la niña tocando el piano (en el final-final) están muy bien logradas desde lo narrativo y desde lo sonoro. La resolución tiene algunas frases redondas, muy efectistas: nos queda el misterio y un “iluminado” que nos suelta “verdades” que sólo él puede ver.

Yendo a lo filosófico de esta historia (o debiera decir lo religioso) aparecen cuestiones que me devuelven a la sensación del final del episodio 6: en esta época de la humanidad, cuando estamos hace dos años y monedas con una pandemia sin resolver (porque estamos con las vacunas, mucho mejor que hace dos años, pero el Covid lejos está de haberse contenido), con todas las cuestiones que resolvió la ciencia… que una ficción (y quiero hacer hincapié en esto: podría ir en cualquier dirección esta historia pero, por el tema elegido y la época en que fue producida, busca evidentemente dialogar con la realidad) ponga en el mismo nivel a la religión, los mitos y la ciencia me genera muchas dudas.

Con el desarrollo humano, con el funcionamiento actual del capitalismo, estamos haciendo mierda el planeta y la solución no es religiosa, ni mucho menos poner los avances de la ciencia en duda. Por supuesto es una ficción pero las ficciones nos aportan, desde que existen, formas de ver el mundo… y de estas que pueden amar los negacionistas y los religiosos, yo prefiero mantenerme lejos. Transcribo del guión, para explicar mi punto, una de las frases claves de la serie: “la ciencia y la religión son narrativas inventadas por el ser humano para entender lo que no puede entenderse” (el destacado es propio, tratando de salir del asombro). Estamos en 2022: hace falta más ciencia, no más religión. Dios pondrá la firma pero no puede, por ejemplo, frenar la crisis climática.


Los NO créditos (bonus track)

En una escena extra, en la que preparan el estudio de grabación, conocemos los nombres de quienes actuaron en la serie. Por primera vez en el audio (en la descripción del episodio figuran siempre) sabemos que el trío entrevistador se compone de “Halcón”, “Cuervo” y “Gaviota”. Gran diseño sonoro de la escena del auto, en la que el propio Teo Rodríguez habla por teléfono desde su auto en algún lugar: llueve y no puede llegar a tiempo porque está atrapado en el tránsito.

Entendemos, al paso, que tanto el diseñador sonoro y director (Rodríguez), como el guionista (Pérez Ledo) cumplieron varios roles en esta producción. Eran otros tiempos cuando Podium Podcast tenía equipos gigantes para sus ficciones (aquí lo tiene pero ¿reducido? o con multitasking de los dos realizadores principales). Es un podcast muy interesante para tratar de entender la importancia del rol (único) de dirección en las creaciones sonoras. Y para extrañar, al menos por mi parte, las grandes ficciones dirigidas por Ana Alonso. Los tiempos cambian. Voy a ver en qué andan mis gatos (guiño), que hace media hora me parece escucharlos a través de los auriculares…


EXTRA: Este podcast tiene un podcast de acompañamiento realizado por Podium en el que el guionista Pérez Ledo entrevista a distintxs especialistas sobre los temas centrales de cada episodio. Está interesante: Desmontando La firma de Dios.
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En el campo de las ficciones sonoras necesitábamos una renovación. O la necesitábamos y no lo sabíamos. Hay muchas producciones en torno a la ciencia ficción (catástrofes, virus, futuros oscuros), hay otras que trabajan entre el radioteatro, el teleteatro y el costumbrismo. Sin ponerme a ponderar ahora una por una, se puede decir sencillamente que hay dos grandes vertientes: las que podemos llamar ficciones del siglo XXI , con sonoridad cinematográfica, temporadas extensas, alto presupuesto (aunque Caso 63 se hizo con poco), notable dirección de actuaciones e interpretaciones a la altura de tamaña producción; y las que, con presupuesto o no, deben cortar lazos aún con el vetusto radioteatro, nos entregan actuaciones exageradas, guiones flojos y se escuchan desde el vamos sin dirección clara: como resultado cuesta escucharlas y pensamos que la ficción no es para nosotrxs ... Algún día deberemos sentarnos a hablar seriamente del rol de dirección en el podcast , que vale para cualquier g

Entrevista: Las Raras

Uno de los podcasts más interesantes en nuestro idioma es un proyecto independiente, cuenta historias reales o lo que conocemos como no ficción, con especial dedicación en lo sonoro: entrevistas en locación, tono muy cuidado, grabación con estándares elevados, lazos con el audiovisual y presencia clave de paisajes sonoros. Catalina May y Martín Cruz llevan adelante este proyecto desde Chile y se prestaron amablemente a charlar sobre cómo hacen Las Raras , construyendo esas historias de libertad . Escucha Podcast: En  Las Raras resuena la frase “lo personal es político”, de hecho han referido a ella como lema. Cuentan historias personales, pequeñas, que “cuentan algo más grande” y les lleva tiempo elaborar cada una: ¿Cómo es la búsqueda de las historias? ¿Cómo las terminan encontrando? ¿Es una tarea permanente? Catalina May: Es una búsqueda permanente. Yo soy periodista, en realidad toda mi vida he contado este tipo de historias de alguna forma. No en audio, siempre trabajé en peri

El verdadero robo del siglo: entrevista a Mariano Pagella

El apelativo de "robo del siglo" se ha usado varias veces para distintos atracos y asaltos. La espectacularidad, la complejidad, la maestría del golpe siempre son factores para que, en general desde el periodismo, un robo sea bautizado de esa manera quedando luego identificado así en el imaginario de una sociedad. La realización de podcasts de true crime o, digamos en nuestro idioma de policiales basados en hechos reales por no usar la floja traducción literal "crímenes reales" (resulta algo insípida), viene aumentando en la región con experiencias que en general giran en torno a macabros crímenes, propios de los que sería la nota roja, con entonaciones y estilos cargados, exagerados, efectistas y que en muchas ocasiones terminan arruinando la historia por la forma en que es narrada. Algo más de claridad: queda bastante fuera de época ese estilo barroco, asociable a la parodia, de contar los casos criminales como se hacía a mediados del Siglo XX. Básicamente porq