Este es el cierre del proyecto Escucha Podcast.
En el envío 100, del 3 de julio de 2024, me despaché con 14 cosas para decir. Y la número 12 se titulaba “Evalué dejar”. Y es verdad que lo evalué en ese momento. Lo volví a evaluar a finales de 2024, a mediados de 2025 y también antes de iniciar este año. Empezado el 2026, tropecé con la frecuencia quincenal, intenté cambiar a frecuencia mensual pero… pero… no había más nafta.
Me cansé. Se me acabó la pilita de escuchar podcasts. Ese relojito no funciona más. Y sería profundamente hipócrita seguir con un newsletter, un proyecto todo, que se llama Escucha Podcast en estas condiciones, con estas ropas... Y la hipocresía, por suerte, es una enfermedad que por ahora no me agarré (en este invierno, o los anteriores).
Claro que los motivos no empiezan ni terminan ahí y puedo enumerar algunos más (ampliaremos): el mundo del podcast cambió mucho y siento que el rol del crítico, la reseña, no es útil como lo era hace 4-5 años; a la vez, la calidad general de las producciones sonoras decayó (hay excepciones, pero la regla es esa) por distintos motivos; muchísimas personas que se dedicaron a esto del podcast por un tiempo se fueron, se dedicaron a otra cosa (y parte de mi nutrida red de contactos profesionales, una buena parte, hoy se dedica a otra cosa); por otro lado, la demoledora irrupción de la IA y el giro al video de buena parte de la industria (y la plata grande) del podcast, conformaron un cocktail importante de dos cosas que no me interesan en lo más mínimo, como persona y como profesional del sonido. También es muy complejo sostener un proyecto como Escucha Podcast y hacerlo solo por gusto. Tiene cierta estructura, ciertos tiempos, una necesidad de moverlo en redes, requiere de mucha disciplina y… son cosas que fui perdiendo con los años. No me quiero extender.
En este caso, Escucha Podcast sí se pudo publicar (¡y cómo!) durante casi 6 años. Me pasaron cosas espectaculares con este proyecto, también lo padecí en algunos momentos. Como sea, en algún momento empezaré y terminaré el post mortem (que en este momento solo tengo levemente repasado en mi cabeza) y ese sí será el último envío final-final. Espero que sirva, la idea es también contar algunas cositas divertidas, algunos aprendizajes duros y soltar alguna reflexión sesuda (?). Me parece un gran concepto, además, así que cerraremos con eso más adelante. Sí, te va a llegar un envío más. Y va a ser de los largos.
Gracias profundas, gracias de verdad. A mi familia que me leyó siempre (y empezó a escuchar podcasts por mí), a mi novia que me aguantó tantas veces (y es la mejor persona del mundo). A cada persona que escribió reseñas en este newsletter, en forma totalmente desinteresada y siempre con la intención de hacer mejor al podcast en nuestro idioma (misión cumplida). A cada persona que abrió estos envíos, del primero al último. A las personas que se suscribieron ayer y no entienden nada (los proyectos empiezan y terminan). Mil gracias, cien mil gracias, millones de gracias.
Y cuando escuches un podcast que te gusta, mandáselo a alguien. Es lo mejor que podés hacer. La magia está ahí. No hay más que eso. Un abrazo enorme.
La ficha
Ayer estaba caminando, escuchando un podcast que nada tenía que ver con todo esto (ni lo voy a mencionar, es un no-reseñable) y me cayó una ficha. Una que venía dando vueltas hace prácticamente dos años.En el envío 100, del 3 de julio de 2024, me despaché con 14 cosas para decir. Y la número 12 se titulaba “Evalué dejar”. Y es verdad que lo evalué en ese momento. Lo volví a evaluar a finales de 2024, a mediados de 2025 y también antes de iniciar este año. Empezado el 2026, tropecé con la frecuencia quincenal, intenté cambiar a frecuencia mensual pero… pero… no había más nafta.
Me cansé. Se me acabó la pilita de escuchar podcasts. Ese relojito no funciona más. Y sería profundamente hipócrita seguir con un newsletter, un proyecto todo, que se llama Escucha Podcast en estas condiciones, con estas ropas... Y la hipocresía, por suerte, es una enfermedad que por ahora no me agarré (en este invierno, o los anteriores).
Los motivos
Este proyecto no me da plata hace mucho tiempo. Y no me refiero a los apoyos de la gente que lee (todos desactivados a partir de mañana, aviso parroquial), no tiene que ver con eso. Que se entienda: inicié este proyecto en 2020, con una intención profesional y un campo muy diferente al que tenemos hoy. Solo seis años después (es bastante tiempo y, a la vez, muy poco) todo cambió demasiado. Siempre tuve un trabajo distinto a este que pagó las cuentas pero, también, Escucha Podcast tuvo y generó fuentes de ingreso diversas. Todas y cada una de ellas empezaron a desaparecer (los motivos los comprendo parcialmente). Hasta llegar hasta hoy. Charlando con un par de personas, a las que este correo les va a sorprender menos que a otras, dije en estos meses que esto se había convertido en un hobby muy prolijo y organizado. Todo lo que no deben ser los hobbies, prácticamente. Y, seguro, se había convertido en algo muy alejado del trabajo.Claro que los motivos no empiezan ni terminan ahí y puedo enumerar algunos más (ampliaremos): el mundo del podcast cambió mucho y siento que el rol del crítico, la reseña, no es útil como lo era hace 4-5 años; a la vez, la calidad general de las producciones sonoras decayó (hay excepciones, pero la regla es esa) por distintos motivos; muchísimas personas que se dedicaron a esto del podcast por un tiempo se fueron, se dedicaron a otra cosa (y parte de mi nutrida red de contactos profesionales, una buena parte, hoy se dedica a otra cosa); por otro lado, la demoledora irrupción de la IA y el giro al video de buena parte de la industria (y la plata grande) del podcast, conformaron un cocktail importante de dos cosas que no me interesan en lo más mínimo, como persona y como profesional del sonido. También es muy complejo sostener un proyecto como Escucha Podcast y hacerlo solo por gusto. Tiene cierta estructura, ciertos tiempos, una necesidad de moverlo en redes, requiere de mucha disciplina y… son cosas que fui perdiendo con los años. No me quiero extender.
Post mortem
Hace poco me enteré —y quizás fue otra ficha grande que me cayó en este proceso de cierre— que en desarrollo de videojuegos hacen lo que llaman el post mortem de un proyecto. Es analizar un proyecto que no se pudo concretar, algo muy habitual en esa industria (y en todas, cof cof), y me pareció una práctica muy noble y útil en estos tiempos digitales acelerados que vivimos. En un post mortem se analiza qué salió bien, qué salió mal y los aprendizajes que deja un proyecto inconcluso, que muere en manos de sus desarrolladores antes de ser publicado.En este caso, Escucha Podcast sí se pudo publicar (¡y cómo!) durante casi 6 años. Me pasaron cosas espectaculares con este proyecto, también lo padecí en algunos momentos. Como sea, en algún momento empezaré y terminaré el post mortem (que en este momento solo tengo levemente repasado en mi cabeza) y ese sí será el último envío final-final. Espero que sirva, la idea es también contar algunas cositas divertidas, algunos aprendizajes duros y soltar alguna reflexión sesuda (?). Me parece un gran concepto, además, así que cerraremos con eso más adelante. Sí, te va a llegar un envío más. Y va a ser de los largos.
La despedida
Llegamos al final. Me cuesta muchísimo escribir estas líneas (que en el proceso de escritura dejé para el último instante). Escucha Podcast fue un proyecto hermoso, el más lindo y mejor que hice en mi vida profesional. Me llevó a conocer personas increíbles, a escuchar los mejores minutos del audio en nuestro idioma (también los peores, la tarea de selección no ha sido sencilla). Lejos de lugares comunes, esto es algo que pasa realmente en estas instancias: no puedo empezar a nombrar, porque me voy a olvidar de al menos 20-30 personas que me ayudaron, me dieron mucho más de lo que cualquiera podría pedir, me aconsejaron con el corazón abierto, me escucharon, me dieron trabajo, confiaron y confían en mi palabra y mi criterio, me hicieron crecer como persona y como profesional. Y, sin ser tribunero, cuando uno manda un newsletter cada persona importa. Cada lectura vale, cada respuesta ilusiona. Bueno, se me caen las lágrimas, qué difícil esto. Vamos a ir cerrando.Gracias profundas, gracias de verdad. A mi familia que me leyó siempre (y empezó a escuchar podcasts por mí), a mi novia que me aguantó tantas veces (y es la mejor persona del mundo). A cada persona que escribió reseñas en este newsletter, en forma totalmente desinteresada y siempre con la intención de hacer mejor al podcast en nuestro idioma (misión cumplida). A cada persona que abrió estos envíos, del primero al último. A las personas que se suscribieron ayer y no entienden nada (los proyectos empiezan y terminan). Mil gracias, cien mil gracias, millones de gracias.
Y cuando escuches un podcast que te gusta, mandáselo a alguien. Es lo mejor que podés hacer. La magia está ahí. No hay más que eso. Un abrazo enorme.