Esta tercera época de Escucha Podcast, en la que el envío estándar se ha vuelto mensual (la semana próxima sale el news oficial de junio), viene con especiales y algunas cositas que llevan más trabajo. Nos tomamos más tiempo para hacer cosas más lindas. Y que revienten las IA generativas y la hiperproductividad.
Una de ellas es la nueva columna de reseñas de ficción sonora a cargo de Emi Fernández Russo (bio), a quien recibimos con algarabía y le tiramos así la alfombra roja: es director audiovisual, director sonoro y docente universitario, y hace varios meses (entre otros trabajos) viene realizando una ficción sonora que lo llevó a un viaje, un trip (?), un recorrido profundo y analítico sobre los podcasts de ficción de los últimos años. Y de ahí nace esta columna, en la que tenemos en lista una cantidad de ficciones geniales (que pasarán por sus oídos) y de la que hoy tenemos la primera entrega. Quedan en manos de Emiliano:
Creo que está bueno hacer una aclaración y es que el género policial siempre corre el riesgo de ser muy vueltero, que el oyente/espectador se pierda fácilmente, que cueste seguir la trama y al final parezca que el caso o misterio se resolvió de manera forzada o muy tirado de los pelos. No es el caso de esta ficción que logra desarrollar un entramado muy interesante dentro de un ecosistema de personajes, en que cada uno cumple un rol y función determinada para la historia.
Lo primero que me atrajo de esta historia es que el formato está muy bien pensado y fluye solo: los protagonistas de esta historia trabajan con el sonido, por ende todo lo que suceda va a ser en pos de potenciar el lenguaje sonoro.
Al comienzo del Episodio 1, Olivia le dice a Lucas: “Todo tiene que ver con el sonido” y es ésta frase la que enmarca y genera un sentido especial dentro de este universo en el que transcurre El Sonido del Crimen. Junto con nuestros protagonistas estamos constantemente escuchando y reescuchando los audios de Carla, buscando los matices, las diferencias, el detalle revelador que eche luz al asunto. Y es en este juego constante que se construye un punto de escucha muy interesante, ya que es dual: por momentos estamos escuchando como oyentes/espectadores desde afuera y por otros momentos somos los personajes, escuchamos lo que escuchan ellos.
Esta historia está estructurada en seis episodios que llevan como título el nombre de los diferentes personajes, y no es arbitrario ya que en cada personaje que da nombre al episodio en cuestión descansa algún elemento narrativo: la respuesta a una pista, un interrogante, una línea de diálogo, una acción, un hecho, etc. que impulsa la historia para adelante (aspecto central para cualquier guion).
Cada episodio tiene sus detalles sonoros que invitan al ejercicio de volver a escuchar ya que están puestos ahí por una determinada razón que si no se está esclareciendo en lo inmediato, más adelante será develada .
Como todo buen policial, toca temas como el abuso de poder y físico, los traumas que dejan huella física y mental, el fake (a través de los mensajes de audio) como arma peligrosísima para el engaño, y sobre todo la escucha, el sonido y sus matices como elementos centrales que dan sentido y resignifican lo que nos rodea: “nada es lo que parece”.
Más allá de todas las capas de sentido que puede llegar a tener este podcast, hay dos momentos que no pueden pasar desapercibidos porque creo que nos hablan directamente a nosotros, los oyentes. Los dos suceden en el segundo episodio:
En el primero, al comienzo de la jornada, Lucas le pregunta a Olivia: “¿Por dónde empezamos?” a lo que ella le responde: “Por escuchar.” Y el segundo, Olivia está teniendo problemas para escuchar y le dice a Lucas que no escucha nada porque “Será que los cascos (auriculares) no van bien”, Lucas le responde: “Es que no los tienes puestos”.
Para cerrar e invitarte a que escuches El Sonido del Crimen, puedo decir que sonoramente desde el primer instante se instala como un policial que vale la pena; la música genera los climas adecuados en clave de misterio y suspenso, los ambientes y el tono de las voces transportan a una atmósfera densa muy acorde a este tipo de género y nos recuerdan a obras como El silencio de los inocentes, True Detective (¡primera temporada!) y el universo de David Fincher (Seven, Zodiac, Mindhunter, etc.). Así que si tenés ganas de develar un misterio esta ficción sonora no te va a defraudar.

Emiliano Fernández Russo egresó de la FADU (UBA) cómo Diseñador de Imagen y Sonido. Es Director Audiovisual, Director de Sonido, Diseñador Sonoro y docente de Proyecto Audiovisual en la carrera de Dis. de Imagen y Sonido (FADU, UBA). Es también egresado de la Diplomatura en Podcast (UNRaf, Cohorte 2024) y tiene estudios avanzados en Arte Sonoro (UNTREF). Miembro fundador de La Cátedra Produce (Productora Audiovisual) y dueño de Bunker Lunar (Estudio de diseño sonoro). Más info: linktr.ee/emiliano.gabriel
Una de ellas es la nueva columna de reseñas de ficción sonora a cargo de Emi Fernández Russo (bio), a quien recibimos con algarabía y le tiramos así la alfombra roja: es director audiovisual, director sonoro y docente universitario, y hace varios meses (entre otros trabajos) viene realizando una ficción sonora que lo llevó a un viaje, un trip (?), un recorrido profundo y analítico sobre los podcasts de ficción de los últimos años. Y de ahí nace esta columna, en la que tenemos en lista una cantidad de ficciones geniales (que pasarán por sus oídos) y de la que hoy tenemos la primera entrega. Quedan en manos de Emiliano:
El sonido del crimen
En mi primera reseña dentro de este newsletter, arranco con esta ficción sonora del año 2022, de género policial hecho y derecho. El Sonido del Crimen es un podcast original de Spotify (España) producido por Podium con Diseño Sonoro y Dirección de Teo Rodríguez, lo cual ya nos marca la pauta de que va a ser una producción de calidad y altamente disfrutable.Creo que está bueno hacer una aclaración y es que el género policial siempre corre el riesgo de ser muy vueltero, que el oyente/espectador se pierda fácilmente, que cueste seguir la trama y al final parezca que el caso o misterio se resolvió de manera forzada o muy tirado de los pelos. No es el caso de esta ficción que logra desarrollar un entramado muy interesante dentro de un ecosistema de personajes, en que cada uno cumple un rol y función determinada para la historia.
Cuando el detalle y la atención lo son todo
Olivia Menes, nuestra protagonista, es la jefa de voz del Laboratorio de Acústica Forense de la Policía Nacional, allí junto con Lucas Bonachera el pasante recién ingresado, intentarán descubrir qué le pasó a Carla Serrano desaparecida en el campus universitario en el que estudia. ¿Cómo lo harán?, escuchando minuciosamente los audios encontrados en el teléfono de Carla para encontrar pistas que den con su paradero.Lo primero que me atrajo de esta historia es que el formato está muy bien pensado y fluye solo: los protagonistas de esta historia trabajan con el sonido, por ende todo lo que suceda va a ser en pos de potenciar el lenguaje sonoro.
Al comienzo del Episodio 1, Olivia le dice a Lucas: “Todo tiene que ver con el sonido” y es ésta frase la que enmarca y genera un sentido especial dentro de este universo en el que transcurre El Sonido del Crimen. Junto con nuestros protagonistas estamos constantemente escuchando y reescuchando los audios de Carla, buscando los matices, las diferencias, el detalle revelador que eche luz al asunto. Y es en este juego constante que se construye un punto de escucha muy interesante, ya que es dual: por momentos estamos escuchando como oyentes/espectadores desde afuera y por otros momentos somos los personajes, escuchamos lo que escuchan ellos.
Tramas y actuaciones: las destacadas
La protagonista, Olivia Menes, es muy interesante porque de entrada se presenta como un personaje redondo; es complejo, le suceden cosas que afectan su vida personal y también su trabajo. En este sentido, es notable escuchar cómo fueron hilvanando las diferentes tramas de la historia; la trama principal con el caso de la estudiante desaparecida, y las tramas secundarias sobre, por un lado, la relación de Olivia y su marido (que también trabaja en la policía) y, por el otro, Olivia y su salud. Estos hilos narrativos se tocan constantemente, afectándose el uno al otro, lo que hace que el relato sea muy rico. Ya que hablamos de Olivia Menes, vale mencionar que está interpretada brillantemente por Marta Etura y el casting se completa con Javier Pereira como Lucas, Ariadna Gil como Diana, Víctor Clavijo en el papel de Diego. Todas las actuaciones están muy bien, y este es un aspecto central (además de un guion sólido de María Mínguez) para que la historia fluya y atrape.Esta historia está estructurada en seis episodios que llevan como título el nombre de los diferentes personajes, y no es arbitrario ya que en cada personaje que da nombre al episodio en cuestión descansa algún elemento narrativo: la respuesta a una pista, un interrogante, una línea de diálogo, una acción, un hecho, etc. que impulsa la historia para adelante (aspecto central para cualquier guion).
Lo sonoro en el centro
Siendo un poco más técnico, te puedo contar que en cuanto a estructura narrativa el tercer episodio, que sería la mitad de la serie, funciona (y muy bien) como el punto medio del relato en el cuál a nuestra protagonista se le termina de poner sobre la mesa todo lo que tiene en juego y, a partir de este momento, todas las decisiones que tome serán cruciales para la historia y para la narrativa propia del personaje.Cada episodio tiene sus detalles sonoros que invitan al ejercicio de volver a escuchar ya que están puestos ahí por una determinada razón que si no se está esclareciendo en lo inmediato, más adelante será develada .
Como todo buen policial, toca temas como el abuso de poder y físico, los traumas que dejan huella física y mental, el fake (a través de los mensajes de audio) como arma peligrosísima para el engaño, y sobre todo la escucha, el sonido y sus matices como elementos centrales que dan sentido y resignifican lo que nos rodea: “nada es lo que parece”.
Más allá de todas las capas de sentido que puede llegar a tener este podcast, hay dos momentos que no pueden pasar desapercibidos porque creo que nos hablan directamente a nosotros, los oyentes. Los dos suceden en el segundo episodio:
En el primero, al comienzo de la jornada, Lucas le pregunta a Olivia: “¿Por dónde empezamos?” a lo que ella le responde: “Por escuchar.” Y el segundo, Olivia está teniendo problemas para escuchar y le dice a Lucas que no escucha nada porque “Será que los cascos (auriculares) no van bien”, Lucas le responde: “Es que no los tienes puestos”.
Para cerrar e invitarte a que escuches El Sonido del Crimen, puedo decir que sonoramente desde el primer instante se instala como un policial que vale la pena; la música genera los climas adecuados en clave de misterio y suspenso, los ambientes y el tono de las voces transportan a una atmósfera densa muy acorde a este tipo de género y nos recuerdan a obras como El silencio de los inocentes, True Detective (¡primera temporada!) y el universo de David Fincher (Seven, Zodiac, Mindhunter, etc.). Así que si tenés ganas de develar un misterio esta ficción sonora no te va a defraudar.
🎧 Escuchar en: Spotify.

✍️ Nuestro columnista
Extras:
- Una entrevista realizada en 2022 por Sergio Barrejón, de Bloguionistas (blog de los profesionales del guion), a la autora de El sonido del crimen, María Mínguez: ver en YouTube.
- Una entrega de septiembre de 2023 de la columna El club de la escucha de Eugenio Viñas, dedicada a esta ficción sonora, en el programa La Ventana de Cadena SER: escuchar en web.
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